Mi vida es un eterno vaivén entre lo que gano y lo que me quitas
voy dando tumbos contra las paredes a ver si logro traspasarlas
a otra vida en la que lo único que sea capaz de albergar
en este hueco
sea de ese tipo de felicidad que da miedo
porque no todo es perfecto y nadie me dejó escoger
si quería saberlo o no
pero prefiero la felicidad a esta danza de manos adoloridas
porque no hay nada que hacer
cuando el amor decide suicidarse entre una cosa y otra
Así se vive de este lado del río
con las lágrimas como carta de presentación
con las plantas de los pies llenas de arena de otras tierras
a las que no nos permiten volver sino con los brazos abiertos
a esa vida que está allá afuera y que es mía
pero no sé cómo vivirla.